Los ciegos y el elefante


Era una aldea de puros hombres ciegos. Un día un elefante distraído llegó a la aldea provocando un gran alboroto. Todos lo ciegos, curiosos, se acercaron para poder conocerlo.
Uno de los no videntes, el más anciano, tocó su trompa y dijo: “el elefante es como una rama de árbol así flexible y porosa”. Sin embargo, otro de los que estaban allí, al tocar su oreja dijo: “No, el elefante es como un abanico, amplio y dócil”. Por último uno de los invidentes, el más joven del pueblo rozó la pierna del paquidermo y dijo: “No, ustedes están equivocados, el elefante es como un tronco duro, inamovible, fuerte”.

Y así los tres ciegos siguieron discutiendo sin saber que los tres tenían la razón y, al mismo tiempo, los tres estaban equivocados.